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¿Qué significa participar en los presupuestos participativos?

02/10/2017

Fina Vieta Piferrer. Sección de Participación Ciudadana. Ayuntamiento de Lloret de Mar.

La creciente necesidad de mejorar la capacidad y eficiencia en la decisión de las políticas públicas ha llevado a incorporar nuevos mecanismos y metodologías al servicio de la participación ciudadana. Participación ciudadana entendida como deliberación, proposición y como expresión muy concreta de la democracia directa y con la que los ayuntamientos se han hecho más permeables a las demandas de la ciudadanía.

En concreto, los presupuestos participativos suponen un mecanismo específico de participación ciudadana con el que, a partir de una metodología y un diseño determinados, se quiere incidir tanto en las políticas públicas locales como en la acción del gobierno municipal. Se incide sobre una partida determinada del presupuesto municipal y sobre un conjunto de acciones concretas.

Si el presupuesto municipal es un instrumento sumamente estratégico para un ayuntamiento, entonces los presupuestos participativos tienen, por definición, un gran potencial. Para facilitar no sólo la participación ciudadana sino también aspectos que tienen que ver con todo lo público, con lo que importa a los vecinos y vecinas de un determinado barrio o zona, y, por tanto, con una determinada capacidad de transformación social y relacional en el conjunto del municipio. Y este objetivo se consigue a través de unas propuestas derivadas de reflexiones ciudadanas que previamente han sido meditadas, deliberadas y acordadas a partir de la definición compartida de las principales necesidades locales.

Por ese motivo, la característica más importante de la participación y de los presupuestos participativos radica en el hecho de que refuerza el concepto de comunidad, la cohesión social y territorial, el sentimiento de pertenencia a una zona o barrio; construir espacios de proximidad con una ciudadanía más empoderada y más cívica. Así pues, ya no se trata solamente de reclamar aquello que el Ayuntamiento puede hacer por la ciudadanía sino de ver también qué puede hacer uno mismo por su municipio, por su barrio.

Para conseguir estos objetivos disponemos de  la ayuda de las tecnologías, con plataformas que facilitan dinámicas más cualitativas y deliberativas, poniendo al alcance de la ciudadanía la posibilidad de fortalecer una comunidad de vecinos y vecinas al poder informarse, debatir, proponer y decidir sobre todo aquello que les interesa.

Para profundizar en la consideración cualitativa de un proceso como el de los presupuestos participativos, no deberíamos caer en la tentación de  pensar que, en tanto que participativo, será exitoso o no según el número de personas que tomen parte o vayan a votar. Este punto de vista tan reduccionista no tiene nada que ver con un proceso de esto tipo ni en cuáles han de ser sus resultados, o con la idea misma de democracia deliberativa. En este caso, no se puede confundir la participación electoral, totalmente cuantitativa, con una participación de medida cualitativa, el proceso previo de la cual parte de la reflexión ciudadana colectiva  que acabará enriqueciendo la toma de decisiones.

Por descontado, es lógico que la cantidad de participantes (en asambleas, votaciones…) y el número de propuestas realizadas, etc.  , sea importante a la hora de evaluar el proceso pero nunca debe ser el único indicador ni el más importante. Sin duda alguna, la valoración de un proceso por la vía de la cantidad comporta el riesgo de dejar de lado la calidad de su funcionamiento y de sus resultados.

Tampoco se trata de hacer que un proyecto como el de los presupuestos participativos sea algo espectacular, una novedad aislada dentro de la vida política de un municipio y, por tanto, sin continuidad; muy al contrario, debe ser una tarea continuada, planificada e incesante para generar las sinergias comunitarias y las transformaciones sociales como catalizador de procesos de inclusión social y política de colectivos y territorios, siempre desde el convencimiento que, mediante la deliberación y la participación, alcanzaremos esta manera de entender la gestión pública.

 

 

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