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Los Consejos de Niños, una buena manera de adentrarse en la participación ciudadana.

16/10/2017

Marta Contreras Teixidó. Jefa de proyectos en ATC-SIG.

La gestión municipal ha experimentado cambios importantes en los últimos tiempos y quizá el hecho más culminante haya sido la aprobación de la ley de transparencia y buen gobierno, que debería comportar un cambio de paradigma en la gestión de cara a la ciudadanía, así como un claro impulso en la participación ciudadana como herramienta en la toma de decisiones.

Pero concebir la participación como un hecho impuesto supone un gran error. Cada municipio tiene sus particularidades y, al mismo tiempo, un nivel de madurez propio en el camino hacia la participación. Por ese motivo, es importante definir los procesos que sean del interés de la ciudadanía y que, a su vez, animen a los ciudadanos a volver a participar en futuros proyectos comunes.

Toda evolución comporta cambio y aprendizaje de nuevos conceptos. La capacidad de asumirlos y de adaptarse a los nuevos retos se demuestra con ejemplos concretos de aplicación de estrategias absolutamente necesarias como pueden ser el reciclaje, el ahorro energético y otras políticas de mejora que llevan implícita la participación directa de todos nosotros.

Pero lo que para nosotros son cambios, para las generaciones más jóvenes son el punto de partida de un camino y la base de una nueva manera de hacer en los años venideros.  Por ese motivo, frente a las dudas que puedan surgir a la hora de adentrarse en el mundo de la participación ciudadana, la mejor estrategia es empezar a trabajar con los más pequeños.

La experiencia de ATC-SIG en proyectos vinculados con la creación y desarrollo de consejos de niños es muy positiva ya que los concebimos como potentes herramientas de participación directa en la gestión municipal.  Entendemos el Consejo de Niños como un lugar de debate en el que los más pequeños aprenden a escuchar las opiniones de sus compañeros, a respetarlas, a dialogar y a ceder para poder llegar a diferentes acuerdos. Aprenden y entienden la dificultad que comporta la toma de decisiones, así como las limitaciones económicas para cubrir o solucionar una necesidad, conceptos todos ellos que en un futuro serán básicos tanto en el ámbito social como en el personal.

Destacamos el proyecto llevado a cabo en Sant Hilari de Sacalm en el que el Consejo de Niños ha trabajado durante el curso 2016/2017 la definición de un camino escolar seguro, siendo miembros activos de un proceso participativo impulsado por el consistorio. Paralelamente a las sesiones vinculadas al proceso participativo iniciado, el consejo de niños ha realizado reuniones mensuales en las que se han trabajado diferentes aspectos del camino: el recorrido, el diseño, cómo hacer difusión, etc…  El resultado del trabajo de los diferentes cursos (5º y 6º) se ha puesto en común en reuniones en las que los representantes de cada curso han expuesto los resultados obtenidos para llegar a un consenso que posteriormente se ha trasladado al equipo de trabajo del proceso participativo.

El resultado es un camino escolar que da respuesta a diferentes problemáticas identificadas por sus principales usuarios y, al mismo tiempo, ha hecho crecer un sentimiento de pertenencia a todos los que han participado directamente en el proyecto.  Este sentimiento tiene dos vertientes: por un lado, que los más pequeños vean la utilidad y la importancia del camino, por tanto, lo usaran y se preocuparan de que se mantenga y se use. Y por otra parte, conlleva un sentimiento de pertenencia hacia el municipio, producto de la participación directa en las decisiones que se toman y del hecho que tendrá un efecto tanto en su día a día como en el del resto del municipio.

 

Los Consejos de Niños, una buena manera de adentrarse en la participación ciudadana.
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