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Ciudades inteligentes y la Nueva Agenda Urbana de las Naciones Unidas

13/09/2017

María Galindo García-Delgado. Innovation and Smart City Business Manager de DOXA Innova & Smart.

La Nueva Agenda Urbana representa una hoja de ruta para el desarrollo urbano en los próximos 20 años, que destaca y acentúa el papel de las ciudades en la promoción de un desarrollo sostenible y socialmente equitativo de nuestro planeta.

Lejos de impulsar un reparto equitativo del crecimiento económico y la riqueza generada, en las últimas décadas se ha producido un aumento de las desigualdades en las ciudades, y los recursos naturales se ven sometidos a una presión creciente.

En la actualidad, más de la mitad de la población mundial vive en las ciudades. Y también, la mitad de la población del mundo carece de acceso a Internet.

En términos globales, las ciudades representan más de la mitad de la economía mundial y dos terceras partes del consumo de energía del planeta. Cada semana, un millón y medio de personas se trasladan de entornos rurales a urbanos. Las ciudades son el motor del progreso económico y del bienestar de los ciudadanos. En un plazo de 30 años, el 75% de la población mundial vivirá en ellas.

Este proceso de urbanización plantea serios desafíos desde el punto de vista de la gestión urbana. Estos retos guardan relación con el acceso a los servicios básicos, la vivienda, la planificación urbana, la movilidad, etc., pero también con la sostenibilidad de la citada transformación y sus efectos sobre el clima y el medio ambiente.

De hecho, la Conferencia Hábitat III de las Naciones Unidas reconoció la necesidad de acometer un proceso de urbanización planificado y sostenible, por lo que en octubre de 2016 se puso en marcha en Quito la Nueva Agenda Urbana: una hoja de ruta para el desarrollo urbano en los próximos 20 años, que destaca y acentúa el papel de las ciudades en la promoción de un desarrollo sostenible y socialmente equitativo del planeta.

Es indudable que la persistente pobreza, las crecientes desigualdades y la degradación medioambiental son los obstáculos más graves a los que se enfrenta el desarrollo sostenible. Lejos de impulsar un reparto equitativo del crecimiento económico y la riqueza, en las últimas décadas se ha producido un aumento de las desigualdades en las ciudades, y los recursos naturales se ven sometidos a una presión creciente. En la actualidad, más de la mitad de la población mundial vive en las ciudades. Y también, la mitad de la población del mundo carece de acceso a Internet.

En consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, la Nueva Agenda Urbana hace hincapié en el importante papel que desempeñan la información, la tecnología e Internet en la consecución de los citados objetivos y, a su vez, en el desarrollo urbano, fomentando un proceso de urbanización más eficiente y, al mismo tiempo, posibilitando la ejecución y el correcto dimensionamiento de proyectos y soluciones urbanas en entornos menos desarrollados y favorecidos.

El rol acelerador que ejerce la tecnología en esta transformación y como catalizador de soluciones eficientes a los desafíos globales es incuestionable. Internet ha cambiado nuestra forma de aprender, comunicarnos y trabajar. Ha extendido y socializado el conocimiento, además de universalizar el acceso a la información. En las ciudades, la tecnología permite avanzar hacia modelos inteligentes mediante la provisión de información muy útil de cara al diseño de políticas urbanas y la gestión urbana, así como a través de la promoción de ciudades más eficientes que maximicen los recursos y los utilicen de un modo más eficiente, que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos y estimulen la creación constante y sostenible de bienestar a nivel local.

Internet está modificando nuestras costumbres, nuestra forma de organizarnos o nuestra percepción del mundo; y no es posible ignorar el efecto radical que ejercerá sobre las ciudades, sobre su organización y su forma de comunicarse con sus ciudadanos.

El gran interrogante, por tanto, es saber cómo deberían transformarse y evolucionar las ciudades para garantizar un desarrollo sostenible socialmente equitativo, seguro y resiliente, asegurando al tiempo que los beneficios que traen consigo los adelantos tecnológicos (con Internet a la cabeza) lleguen a todos los ciudadanos y a todos los rincones del mundo.

 

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